Aclaración: A pesar de lo que pueda haber dicho la Prensa sensacionalista, nuestro reclamo no es “contra Chile” sino, específicamente contra los malos funcionarios de una mala administración, quienes quebraron no sólo múltiples puntos de la Declaración De Derechos Humanos, sino hasta las mismas Leyes y Constitución del Estado Chileno.

domingo, 13 de julio de 2014

095 • Aún Más Presión...

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     Fanny, que había seguido la misma ruta que Lola, fue obligada a entrar en la segunda oficina de ese sector, en donde ya la aguardaban dos detectives para interrogarla.

     No voy a hacer ninguna declaración sin un abogado —les dijo ella con firmeza ni bien entró en la habitación, y era lo único que repetía cada vez que los investigadores la amenazaban entre gritos y empujones para presionarla.

     Media hora pasó sometida a estos malos tratos sin que pudieran obtener de ella otra frase distinta, hasta que vino a buscarla un detective que la tomó con rudeza del brazo y la llevó casi a rastras hasta la oficina contigua donde la aguardaban su mamá y su hermana Ana. A pesar de que Fanny ya se imaginaba que podía verlas en cualquier momento fue un verdadero impacto para ella encontrarlas allí.

     ¡Ahí está tu madre! ¡Salúdala! ¿No te da vergüenza verla en ese estado? ¿Cuanto tiempo hace que no la has visto? —Le dijo en cuanto entró, uno de los investigadores presentes, con la clara intención de meterle aún más presión.

     Fanny se acercó a besar a su mamá pero ella permaneció inmutable y en un tono muerto, carente totalmente de emoción, le dijo que tenía que cooperar con los investigadores, que tenía que decirles lo que ellos querían para que pudiera volver pronto a casa con ella.

     A pesar de que Fanny le explicaba que los habían golpeado y que les hablaban con groserías, su mamá simplemente no reaccionaba… Los investigadores, a esas alturas, ya habían hecho muy bien su trabajo de convencerla a ella y a su hermana que Fanny estaba implicada con un grupo sumamente peligroso y nocivo y que los detectives eran los únicos que la podían ayudar.

     Hace casi tres años que mi hermana está con esta gente. En aquella época Fanny estaba pasando un estado de angustia aguda y fue captada por ese sujeto, Carlos —le decía Ana a los detectives queriendo justificar a Fanny— En esa fecha mi hermana tenía grandes conflictos emocionales, tenía problemas de adaptación, problemas de entendimiento con los demás integrantes de la familia… ella permanecía muy sola y por eso cayó en depresión y fue víctima fácil de esos sujetos que diariamente buscan personas con problemas de esta naturaleza para absorberlos en la secta.

     Fanny recordó que ella siempre había sentido inclinación por el Hinduismo y cuando visitaba a los Hare Kr’s’n’a, su mamá se molestaba muchísimo y se burlaba de ella ya que no podía soportar la idea de que no fuese Católica, aunque el ser «Católica» no fuera sino un título que no la obligara a nada y que eran los continuos ataques de su familia hacia sus creencias las que la habían distanciado de ellos.

     Posteriormente, cuando conoció la alternativa del Tantrismo y se resolvió por esta Religión, la escena había sido muy desagradable, tan desagradable que Carlos decidió apresurar su matrimonio religioso con ella para evitarle los continuos malos ratos que le hacían vivir. Llegaron incluso a decir que Carlos la había secuestrado y fue la misma Ana quien presentó una denuncia en su contra, a pesar de que ellos sabían muy bien que Fanny y Carlos estaban viviendo en un departamento en Peñalolén. La denuncia, si bien no había prosperado, sí había producido un mayor distanciamiento desde entonces.

     Ana se quedó mirando fijamente a Fanny con expresión reprobatoria y le recriminó duramente su deplorable aspecto.

     ¿Pero qué quieres que haga? Nos quitaron los cordones de los zapatos y no nos han dejado ni siquiera asearnos ¡¿Cómo quieres que no esté así, en esta facha?! —Explicaba Fanny en vano, queriendo desesperadamente que comprendieran.

     Fanny no pudo dejar de pensar en los supuestos criminales que había visto tantas veces en la televisión, siempre se veían tan culpables, tan terriblemente peligrosos… ahora ya no sabía que pensar, ahora que veía de cerca todo el mecanismo para que la persona se viera desaseada y mal de apariencia y la forma escandalosa en que eran exhibidos… también ellos ahora aparentaban ser terriblemente culpables y peligrosos.


continuará ...

jueves, 10 de julio de 2014

094 • ¿Ahora Me Vas A Pegar...?

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     Mientras esperaban sentadas y en obediente silencio, entró un hombre vestido de terno que pasó de largo sin mirarlas, Gaby pensó que tal vez fuera el abogado que su familia le había contratado a Mara, aunque no se veía muy bien vestido y además, era bastante más joven de lo que hubiera supuesto.

     Después de un largo rato de espera, fueron llevadas a una habitación en el tercer piso que tenía el mismo estilo de decoración de mal gusto y aspecto de oficina pública que todas las anteriores.

     Le ordenaron a Gaby sentarse en la silla que estaba cerca de la puerta, a Mara la hicieron sentar en una silla a la derecha, cerca de la ventana que daba a la calle y Beatriz quedó casi frente a ambas en el otro extremo de la misma habitación.

     Frente a la puerta de entrada, había dos puertas más. A Mercedes y a Elsa las hicieron entrar por la puerta de la derecha que daba a otra oficina. Mercedes quedó sentada cerca de la entrada y Elsa en una silla que estaba más al fondo de la habitación, fuera de la visión de las mujeres del cuarto contiguo.

     Llevaron a Lola por la puerta de la izquierda, la cual conducía a un pasillo que comunicaba con más oficinas y le ordenaron entrar por la primera puerta donde un investigador y una investigadora ya estaban sentados esperándola.

     Esta pareja, muy educadamente y en tono conciliador, empezó a preguntarle sobre su forma de vida y si eran varias las mujeres que vivían con Ricardo Badani, pero ella se limitó a mirarlos fijamente sin decir ni una sola palabra.

     Los investigadores le ofrecieron soltarla inmediatamente si firmaba una declaración en contra de Ricardo, pero por toda respuesta, ella sonrió irónicamente mirando ahora al techo.

     Pasado un buen rato sin que los detectives consiguieran que ella emitiera sonido alguno, hizo su aparición la inspectora Yelka, que al enterarse de su rotundo silencio, empezó a vociferar e, indicando que debía desnudarse para el interrogatorio, le ordenó quitarse la chaqueta que llevaba puesta.

     Lola se puso en pie lentamente y pausadamente se quitó la chaqueta mientras la inspectora le seguía ordenando rudamente que se desvistiera. Aún en total silencio y en el mismo calmoso estilo, Lola se quitó la chompa que llevaba y luego se sentó cruzando firmemente los brazos sobre su cuerpo.

     La inspectora, cada vez más molesta, insistió en que continuara desnudándose, pero ella le contestó firmemente que no se quitaría ni una prenda más.

     — ¡Seguramente que la preocupación que demuestran por esos perros es porque practican el bestialismo! ¡¡Deben ser todas lesbianas!! —Gritaba e insultaba la inspectora— ¡¡¡Todos los peruanos son una basura. No veo las horas de botarlos de mi país!!!

     — No me grites —Le recriminó Lola, sin poder contener por más tiempo su indignación.

Esto puso a la inspectora más furiosa todavía, la cara se le congestionó y avanzó amenazadoramente hacia Lola. Ella esperó, esforzándose por mantenerse muy tranquila y cuando la tenía bien cerca de su rostro le dijo:

     — ¿Ahora me vas a pegar, no es cierto?

     La mujer levantó bruscamente su mano derecha y cuando estaba a punto de descargar el golpe, se detuvo en seco al sentir que se abría la puerta de la oficina.

     La rubia, aún con expresión de rabia en su cara, dio media vuelta y se fue de la habitación profiriendo aún más insultos y dando un sonoro portazo tras de sí.

     Después de ella hizo su aparición otro hombre que entró gritando e insultando:

     — ¿Qué es eso que me dicen que no quieres declarar? ¡¡A mí no me vas a hacer perder mi tiempo!! ¡¡¡Más vale que empieces a hablar de una buena vez o yo te voy a enseñar lo que es bueno!!! —La amenazó.

     El detective empezó a escribir una declaración y mientras lo hacía, continuaba con sus amenazas intentando amedrentarla. Al terminar, le acercó una hoja llena en su totalidad, con una declaración que jamás había hecho e insistió más rudamente aún para que la firmara.

     Lola alejó de sí el lapicero y el papel que el hombre le había acercado, sin darse el trabajo de leer su contenido y se negó rotundamente a firmar ninguna declaración. El detective se la quedó mirando un buen rato con cara de odio pero finalmente tuvo que darse por vencido y se marchó también muy enojado.

     Los dos detectives que estaban en la oficina desde el principio, insistieron un poco más en su ofrecimiento de dejarla ir en cuanto firmara, pero al ver que no iban a lograr nada, se rindieron y no hicieron ya más intentos.

     Lola, por su parte, para intentar disminuir un poco la presión que sentía, intentó socializar con esta pareja que parecía un poco menos agresiva que el resto y para evitar que le hicieran preguntas a las que no deseaba responder, empezó ella a sonsacarlos sobre sus jefes y la situación en la que se hallaba la investigación.

     Los dos investigadores, muy tranquilos y seguros de sí mismos, le contaron cómo sus superiores estaban muy contentos por la forma en que se iba desarrollando todo, del gran mérito que iban a obtener con este caso y que era prácticamente seguro que todos los que habían participado consiguieran una mención muy favorable y tal vez incluso, un ascenso.

continuará ...

miércoles, 2 de julio de 2014

093 • De Regreso A La Brigada

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     Serían aproximadamente las cinco de la tarde cuando un guardia hizo salir a Roxana de la celda y junto con otros detenidos, los hicieron a todos formar fila durante unos minutos en el corredor afuera de los calabozos del primer piso para luego llevarlos a la recepción. No había nadie conocido allí.

     Poco a poco se fueron llevando a los demás y sólo quedó Roxana parada a la salida de la recepción, esperando a que la llevaran nuevamente a prestar declaración.

     Bastante más tarde, los investigadores fueron por las mujeres que estaban en La Patilla y las llevaron a todas juntas a la recepción donde las dejaron aguardando mientras se organizaban. Unos minutos de caos después, las hicieron salir para subir a la furgoneta en la cual serían transportadas.

     Las mujeres se cruzaron por primera vez con Roxana que aun permanecía parada del lado de afuera del umbral de la recepción. Estaba muy mal vestida, con una falda larga, un polito gastado y una chompa abierta encima que a todas luces se veía que estaba muy poco abrigada, además de estar bastante despeinada, pero a pesar de todo se veía muy serena.

     Al parecer, su terrible miopía no le permitió ver cuando ellas pasaron a su costado, ya que siguió mirando descuidadamente en otra dirección y las demás mujeres no quisieron arriesgarse a cruzar palabra con ella.

     Cuando estaban ya a punto de partir, los investigadores se acordaron que Roxana también debía acompañarlos y en sus características malas maneras le ordenaron subir a la furgoneta.

     Dos detectives subieron también y de un sólo tirón las obligaron a arrimarse para darles sitio en los primeros asientos.

     Poco rato después, estaban nuevamente en la brigada de investigaciones y nuevamente sentadas en las sillas al lado del baño en el primer piso.

continuará ...